Sentí venir una armonía, pero no sabía de donde. Una paz interna que extrañaba; volvía a pensar en si misma, volvía de nuevo a sacrificarse por lo que valía para ella. Ya ni sentía ambientes densos al caminar, solo caminaba y escuchaba lo que deseaba. Pisaba las hojas de otoño, una manía infantil que siempre le había gustado junto con sonrieirle a la gente con una notaria cara de cansancio.
Se sentía feliz por dentro, pocos lo sabían, casi nadie; solo los importantes. Que felicidad le causaba caminar sientiendo la voz de aquella mujer que la cuido durante 9 meses y lo seguía haciendo, aquella sinfonía que componia la ruta para ella...
"Gracias por tenerme asi", susurro junto con el viento de invierno.
Escucha!
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